¡Buenos días!

Hago de nuevo honor al número 5, el preferido de mi padre. Hoy quiero recomendaros 5 productos que uso a diario y que funcionan a las mil maravillas.

Aviso para navegantes: no hay publicidad de por medio, escribo altruistamente y se trata de productos que uso habitualmente (y por eso los recomiendo).

Producto recomendable nº1:
L’Occitane en Provence
Creme Pieds Peaux Seches con 15% de beurre de karité. 

Huele a lavanda, y está disponible en varios tamaños. Uno perfecto para llevar en el bolso (30 ml), otro mediano (75ml) y otro más ‘tamaño bañera’ (150 ml) que es ideal para tenerlo en el cajón de la mesilla, siempre a mano. Es tratamiento para los pies, súper hidratante, pero no desprecies sus beneficios para las manos. Yo la uso a diario, antes de meterme en la cama. Y una buena noticia para mis amigos amantes del CrossFit: viene genial para cuidar esas manos que tanto nos sufren…El que mejor sale de precio de los tres es el grande, 20€.

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Producto recomendable nº2
Wella Professional
Enrich Tratamiento capilar reparador de puntas

Es un sérum para hidratar y reparar las puntas del pelo, que como sabéis son de las peores paradas después del uso continuado de secadores, planchas y demás artilugios de la vida moderna. Yo lo uso una vez por semana, aplicándomelo en el pelo mojado, quitando previamente la humedad con ayuda de una toalla. Te echas un poquito en los dedos y lo extiendes en las puntas. No es necesario aclarado. Mano de santo, adiós a las puntas abiertas. PVP: 16€, aunque tiene buen tamaño (40 ml).

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Producto recomendable nº3:
Santiveri
Jabón de glicerina con avena

Conatal
Jabón de rosa mosqueta con aceite de oliva

Aquí pongo dos porque en realidad pueden usarse juntos. Limpian e hidratan (a mí no me resecan absolutamente nada para ser jabones) la piel como ningún otro producto que yo haya probado jamás. Y creedme, he probado muchos. Desde que llegaron a mi vida, es la única rutina de belleza que sigo a diario: me lavo la cara mañana y noche con ellos, generalmente con el de avena, el de rosa mosqueta lo voy alternando. Y, desde entonces, no he vuelto a usar ni una sola crema hidratante, ni un solo tónico. Y lo mejor, es el precio: entre los dos no suman más de 5€.

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Producto recomendable nº4
The Body Shop
Hemp Hand Oil

Es un aceite que acaba con esos antiestéticos y dolorosos pellejillos que a veces nos salen en los dedos. También es otro de mis acompañantes en el cajón de la mesilla de noche, ya que al ser tan aceitoso a mí me parece algo engorroso si necesitas utilizar las manos enseguida. Así que me lo echo justo antes de ir a dormir, e hidrata mejor que ninguna crema. Y lo más curioso es su principal componente: hemp, o lo que es lo mismo, cáñamo, que, por si no lo sabíais, tiene propiedades hidratantes, lo que lo hace ideal para la elaboración de emulsiones corporales y mascarillas para el cabello. Lo compré en Lisboa, y si no recuerdo mal me costó unos 10,50€.

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Producto recomendable nº5
L’Occitane en Provence
Aceite Flexibilidad Almendra

Vuelvo de nuevo a la marca L’Occitane, esta vez con un aceite maravilloso para el cuerpo. Gracias a los beneficios del aceite de almendra, rico en Omega 6, y del aceite de camelina, rico en Omega 3, este elixir, porque no se merece menos denominación que esta, hidrata y alisa la piel. Se aplica en spray y de primeras parece un poco untusoso, pero se absorbe enseguida y no pringa la ropa. El olor es una pasada. El envase de 100 ml cuesta 34€, carete, pero merece la pena darse el capricho.

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¿Y vosotr@s, tenéis algún producto recomendable en vuestra rutina diaria?

Feliz lunes!

Hola!

Estamos en vísperas de un fin de semana soleado y hay que comenzar a cargar las pilas. Y nada mejor que hacerlo con el buche bien lleno.

Os voy a dar recomendaciones de 5 restaurantes de Madrid donde llevar a una chica (o a un chico) y, ya de paso, ponerte una medallita.

Bar Galleta:
C/ Corredera Baja de San Pablo, 31
91 531 11 61

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Con una decoración interior tan original como su nombre, es acogedor (por la noche quizá demasiado, porque bajan tanto las luces que a veces cuesta distinguir lo que tienes en el plato), tiene una carta variada, entrantes, carnes y pescados, muy rico el tartar de atún y la carrillera de ternera con yuca frita, y unos postres, todos con galleta como ingrediente estrella, que quitan el sentío. ¿Os acordáis de la famosa tarta Chiquilín, que era la reina de los cumples cuando éramos pequeños? Pues allí tienen su versión, la tarta de galleta y chocolate de mamá.

Casa Mono
C/ Del Tutor, 37
91 452 95 52

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Soy asidua a este sitio. He ido siempre para cenar y solo en una ocasión para comer, y la decoración luce más de noche, donde la madera, la iluminación, los techos altísimos y las botellas de vino apiladas te atrapan nada más entrar. No podéis dejar de probar los bombones de foie… Son mis preferidos sin lugar a dudas. Las tiras de pollo de corral, riquísimas. Las carnes también son una buena elección aunque en algún que otro caso hacen que la cuenta suba bastante. Tienen tres variedades de pan que van reponiendo, a tu elección, durante toda la comida/cena, así que con hambre no te quedas. En cuanto a los postres, el brownie muy rico, aunque un poco escaso si lo quieres para compartir. La tarta de queso, perfecta. Y si después de comer te apetece tomarte un copazo, disponen también de una carta de cócteles.

Al Dente
C/ Guzmán el Bueno, 8
644 12 88 99

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De mis preferidos. Lo regenta Marco, un italiano encantador y súper agradable. El local es pequeñito, y de primeras puede pasar desapercibido y parecer poca cosa, pero de verdad que la carta es de lo mejor que he probado. Pasta fresca de todo tipo, pizzas caseras con una variedad pasmosa, risottos, carpaccios, burratta que se deshace en la boca, ensaladas sencillas pero sabrosísimas…En cuanto al postre, os recomiendo la tarta de queso, la nutella con mascarpone o el riquísimo afogatto. He llevado a mis padres en un par de ocasiones y los dos han salido súper satisfechos. No dejéis de probarlo, es muy recomendable.

Mamá Campo
C/Trafalgar, 22
91 622 75 16

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Otra debilidad de sitio. A pesar de llevar casi dos años viviendo al lado y de hacer la compra de fruta y verdura en el colmado que tienen pegado al restaurante, también parte de Mamá Campo, hasta hace bien poco no degusté las exquisiteces de este sitio. Tres cosas lo hacen especial: la primera, el sitio en sí, está decorado con máximo detalle y es un auténtico placer para la vista sentarte en una de sus mesas y admirar lo que tienes alrededor. La segunda, la atención de su personal, exquisita. Y la tercera, aunque no menos importante, la calidad de sus productos, procedentes de la agricultura, ganadería, pesca (y todo lo que te puedas imaginar) ecológica. Y creedme, eso se nota (mucho) en el sabor. Os recomiendo que pidáis unos ‘Bajo Tierras’ asados (puerros, cebolletas y patatinas) con mojo y romesco casero. Realmente sabrosos. La carrillera de cerdo estofada con frutas confitadas y el rabo de toro, inolvidables. Los postres merecen todos la pena, las cantidades son generosas. Y no se os ocurra iros de allí sin probar alguno de sus vinos, también ecológicos.

Ribeira Do Miño
C/ Santa Brígida, 1
91 521 98 54

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Restaurante típico gallego en pleno centro, te puedes poner tibio a marisco por un precio muy muy pero que muy razonable. La parrillada para dos te da para comer y cenar. Y os lo dice una tía que tiene un máster en comer marisco en cantidades absurdas… Imprescindible acompañarlo de una -hermosa- ración de pimientos de Padrón. El pulpo está también espectacular. Podéis terminar la velada con una queimada y para mí el mejor postre que tienen es…el helado de limón (este que viene en ‘formato limón’, son tu tapita y todo). Creo que esta noche ceno allí 🙂

Y esto es todo por hoy. Espero que vayáis, sino a todos, al menos a alguno de ellos, y que cuando lo hagáis dejéis un comentario en este post dándome vuestro parecer. ¡Feliz fin de semana!

NOTA: todas las fotos de este post proceden de:

Bar Galleta: TripAdvisor, http://www.madridandyou.com y http://www.magazinespain.com.
Casa Mono: http://www.lachicadelaciudad.com y closet42.net.
Al Dente: fotos extraídas de la Fan Page de Al Dente en Facebook.
Mamá Campo: http://www.gastroeconomy.com, trendsarchiexpo.com y http://www.lagastronoma.com.
Ribeira Do Miño: http://www.buenpaladar.com y http://www.stay.com.

Hace tiempo ya que os descubrí el talento repostero de mi cuñada Mercedes (lee esto para refrescar la memoria y que se te haga la boca agua) y hoy, tras la celebración del cumpleaños de mi sobrino Miguel, no puedo resistirme a contaros el capítulo dos.

Para poneros un poco en antecedentes os diré que las fiestas de cumple de mis sobrinos, desde su nacimiento, son siempre temáticas. Y la personalización es 360º. Todo. Platos, servilletas, manteles, banderolas, postres, photocall, globos, disfraces de los niños y, por supuesto, los cupcakes, las galletas y la tarta que ya vienen siendo una auténtica tradición. Galletas y tarta…

La temática del 6º cumpleaños de Miguel eran los superhéroes. Aquí van algunos ejemplos para que flipen ustedes en colores:

Galletas_Frontal

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Galleta_Hulk

Galleta_Capitan_America

Galleta_Iron_Man

Galleta_Thor

Y atención a la tarta, la parte de abajo era de chocolate y la de arriba de vainilla:

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Riquísimo!!!!!!!!!

Hoy, día 5 de marzo, mi sobrino Miguel, alías Piman, cumple la friolera de 6 años.

Junto con su hermana, Miguel representa perfectamente la esencia de este blog (si quieres saber a qué me refiero, echa un vistazo a mi primera entrada): esas cosas bonitas, cuidadas, inesperadas o esperadas, que son un regalo para tu vida, y que no sabes cómo has podido vivir antes sin tenerlo.

Miguel es pura energía, es chispa, es rapidez y es ilusión. Es una sonrisa asegurada, y un deseo constante de apretujarlo entre tus brazos. Es un puntito de luz, que brilla con intensidad.

Muchas felicidades, Gomino. Te quiere, mucho muchísimo, tu ‘tía Tata’.

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Buenas noches a todos! Hay que arrancar el lunes con energía y por eso tengo cosas cuquis que contaros.

Hace un par de semanas descubrí, con gran sorpresa y agrado, que Chus, con la que trabajé hace años en este agitado y apasionante mundo de la Publi, ella en el lado de la agencia y yo en el ‘lado del mal’ -cliente- había dado un giro de 360º a su profesión y ahora regentaba, junto con Bea y Blanca, un proyecto tan especial, bonito y cuidado como es TIPI – TOO.

El conocimiento me vino de la mejor manera que existe: con un detalle. Recibí, el día de San Valentín, este precioooooosísimo cojín con forma de corazón como carta de presentación:

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Rápidamente quise saber más y me puse a cotillear la Fanpage y la web. Y entonces…OH! Enamoramiento inevitable a primera vista:

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Todo artesanal y hecho a mano. Cojines, banderines, guirnaldas, varitas, coronas de princesa, diademas de flores, arrullos… Y, para mí, la estrella de la fiesta: los tipis. Esas preciosas cabañitas/refugio/escondite con las que todos habríamos soñado de pequeños. Ideales para decorar una habitación infantil, fáciles de montar y desmontar, y un auténtico paraíso particular para los más peques.

Para colmo, descubrí que este fin de semana iban a estar en Zielo Shopping, el Centro Comercial más chic de Pozuelo, participando junto con 50 expositores más en la 6ª Edición de ‘Temptations & Vintage Things, donde, cito textualmente el cartel de la feria, se mezclan las nuevas creaciones ‘Do It Yourself’, moda y complementos de firmas de alta costura de los 70, 80 y 90 y todas las ‘tentaciones’ de jóvenes diseñadores.

Aquí os dejo algunas imágenes del precioso stand:

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Yo no pude resistirme y, aprovechando que había quedado con mis amigas para pasar un ratito con Ariadna, el bebé de Sara, le compré una preciosa varita mágica de princesa.

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Tomad nota si tenéis que hacer un regalo y queréis deslumbrar: TIPI – TOO.

Ánimo con el lunes!

Venía andando hacia casa dándole vueltas a mi próximo post y me ha venido este título a la cabeza. Confesiones de mujeres de 31, casi 32. Así que comencemos a confesar.

Ave María Purísima…

Confesión nº 1: Llega un momento en el que empiezas a ser consciente de tu edad.

No es que me sienta mayor, y a fecha de hoy nunca ha sido un tema del que me haya preocupado, ni del que haya tenido reparo en hablar. Seguramente l@s que leáis estas líneas y seáis un poco más yayos que moi estaréis pensado ‘¿Reeeeeparo? ¿¿Con 31??’.

Sí, reparo. Tengo amigas de mi quinta o alrededores que ya llevan casi una década deprimiéndose cada año que soplan las velas. Algunas comenzaron recién hecha la Comunión. Ya digo que a mí eso nunca me ha preocupado, es más, incluso me hace un poco de ilusión cumplir uno más. Pero eso no quita para que, pasados los 30, empieces a darte cuenta de ciertas cosas. Tales como: primeras arrugas. Bueno, arrugas…Quizá de menor categoría, dejémoslo en arruguillas. Pero que ya empiezan a asomar en tu rostro aniñado y cuando eres por primera vez consciente de ello lo primero que se te viene a la cabeza es un rotundo y efusivo ‘¡¡¡¡Cooooooooño!!!! ¿¿¿¿Y estoooo?????’, mientras la examinas (o las examinas, si el asunto es algo más jodido) minuciosamente y con la nariz pegada al espejo. No es que tenga la cara como una uva pasa ni que empiece a parecerme a un perrete pachón, pero he de reconocer que alguna cosa que antes no estaba, haberla, hay. Dicho esto, me viene a la cabeza mi gran amiga, también jefa, Reme, cuando me decía ‘Ya verás. Es cumplir los 30 y todo se empieza a ir a la mierda. El culo, la cara, las piernas. Todo. A la mierda’. Quizá sea por ese miedo que me infundió por lo que llevo años centrada en mantenerlo todo arriba. Lo más arriba que pueda.

También te das cuenta de que lo que antes no te cansaba ni un poco ahora te cansa un mucho. Por ejemplo, trasnochar. Si rozas la locura de acostarte pasada la 1:30 de la mañana y encima osas tomarte alguna que otra copa (entre una y dos), al día siguiente tu cuerpo experimenta la misma sensación que tendrías si hubieras dedicado la noche completa a arrastrarte por la Gran Vía de Madrid sin asfaltar atada por los tobillos al maletero de un coche a 100km/h. Eso es así. Y si ya se te va tantísimo la pinza que se te ocurre traspasar la barrera de las dos copas, la sensación es la de que, aparte de haberte arrastrado, el coche te ha pasado varias veces por encima. El número de atropellos es directamente proporcional al número de copas que te hayas tomado.

Confesión nº 2:  Comienzas a darte cuenta de lo importante que es para ti tu familia.

No es que antes no lo fuera o no lo creyeras. Simplemente es que, a medida que pasan los años, y también pasan por los tuyos, empiezas a ser consciente de que los necesitas, y los necesitas bien. Ya no es una necesidad tan egoísta como la que tienes cuando eres adolescente, necesidad de la que tanto se quejaban tus padres cuando te decían que solo te acordabas de ellos si tenías algo que pedirles.

Tengo la inmensa suerte de tener una familia más que estupenda. La pequeña de cuatro hermanos, la única niña, con dos padres que a día de hoy gozan de una salud envidiable, aunque ya van teniendo sus achaques. Con dos sobrinos con los que no se me pueden caer más la baba, con cuñadas/proyectos de cuñadas adorables y con las que sientes que tus hermanos, que son tan importantes para ti como el aire que respiras, están en las mejores manos. Con primos, primas, tíos, tías y demás parentescos que, aunque el tiempo, la distancia y esa obsolescencia programada de la que os hablaba en mi anterior post hacen que no los veas tanto como te gustaría, los quieres de la misma manera que si los tuvieras bien cerca. Y, por supuesto, con alguien a tu lado con el que compartes tu vida a diario, que se desvive por ti a cada momento, en el que sabes a ciencia cierta que puedes apoyarte siempre, y con el que disfrutas al 100% la vida. Eso no se paga con dinero.

Confesión nº 3: Confirmas que los amigos que conservas lo son para toda la vida. Y eso te hincha el pecho de orgullo.

Puede que te salga alguno rana, pero a estos años ya no es lo habitual. Pasada la época de las hormonas, el acné, las atrocidades de la moda juvenil, los enfados por asuntos del corazón y demás calamidades de la edad del pavo, las relaciones que mantienes suelen ser más que sólidas. Y te das cuenta cuando te alegras como si se tratase de ti misma de que tus amigas y amigos empiecen a ser mamás y papás, se casen, se arrejunten, cambien de trabajo y consigan ese sueño tan ansiado o, simplemente, te llamen para salir a cenar, tomar unas copas y compartir al día siguiente la sensación del arrastre de coche por superficie no pavimentada…

Confesión nº 4: Empiezas a valorar de verdad el dinero (tanto tenerlo como no tenerlo).

Recibes tus sueldos como agua de mayo. Aunque tengas algo de dinero ahorrado. Da igual. Tras algún que otro derroche (nada excesivo, es suficiente con un poco de gasto mayor de lo habitual), la mala conciencia acude a ti con una velocidad que para sí la querría Fernando Alonso e ipso facto te reencarnas en la mismísima Vírgen del Puño Cerrao.

Te vienen a la cabeza toda clase de desgracias susceptibles de pasarte en los meses venideros y ante las cuales necesitas tener un montante considerable en el banco, no vaya a ser que no te llegue para sobrevivir y te veas pidiendo en el metro. Y no sé vosotros, pero yo no sé tocar ningún instrumento. El sofocón te dura relativamente poco, hasta que te serenas y te das cuenta de que estás exagerando y que no es para tanto. Pero vuelve a aparecer con el siguiente desembolso. Eso sí, en mi caso es curioso: el sentimiento de culpa solo aparece cuando se trata de algo para mí. Si es un regalo de esos que haces con una ilusión loca, no tengo ni medio remordimiento ni término medio en el gasto. ¿Soy idiota? Yo prefiero pensar que soy encantadora.

Ah. Y compras lotería. Y deseas fervientemente que te toque.

Confesión nº 5: Te descubres escribiendo parrafadas como estas y descubres que, sin darte apenas cuenta, te has hecho mayor. Y sonríes.

Por fin viernes!! Feliz finde a todos!!

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